Volontariato internazionale Marianista

 

 

 

 

 

 

Queridos amigos de la Familia Marianista, Entrado ya el 2006, el VIM les invita a conocer algunas de las novedades del voluntariado internacional que se fueron sucediendo en estos primeros meses. Gabriel Vasco, voluntario VIM argentino, lleva ya unos dos meses en Perú, en las Sierras de Otuzco, donde se sumó a la misión que llevan adelante un grupo de laicos Marianistas permanentes, junto con el P. Javier Nugent SM. Recordemos que es en este mismo lugar donde a lo largo de todo el año 2005, Gabriela Frederich, voluntaria VIM chilena, realizó su experiencia de voluntariado. En este número, encontrarán una reseña de la obra que se está realizando este año y una reflexión de Gabriel a propósito de su experiencia de voluntariado. María Pilar Lis, española, es profesora de inglés en un Colegio Marianista en Valencia.  El Hno. Miguel Ángel Cortés SM le informó sobre el VIM, ya que María ha demostrado mucho interés en realizar un voluntariado internacional desde hace un tiempo, y fue así que se puso en contacto con el VIM. En estos primeros meses del año 2006, se realizaron los contactos pertinentes, y aunque María fue aceptada en el programa IIRD de Bangaldesh, está decidiéndose por participar como voluntaria en Kenia, en las obras Marianistas conducidas por el P. Martín Solma SM. Felicitaciones a María por estar concretando su sueño, y van hacia ella todas nuestras oraciones para su misión, que comenzará en el mes de Julio. Nathalie Requim, francesa, se puso en contacto con el VIM el año pasado, ya que tenía interés en hacer un voluntariado internacional también dentro de la Familia Marianista. Nathalie se encuentra en este momento en Austria, donde está terminando sus estudios en Letras Clásicas, luego de lo cual, comenzará su voluntariado internacional con el VIM en uno de los países de África francófona con presencia Marianista. Desde el VIM, nuestro agradecimiento a la Hna. Marie Joëlle Bec FMI, quien acompañó a Nathalie en su primera orientación hacia el VIM, y a la Hna. Gisèle Bawé FMI, quien se ha ofrecido para ayudarla a encontrar su lugar de misión, seguramente en Togo. Esperamos para el próximo boletín ya informarles el lugar de misión al que ha sido destinada.

También queremos pedirles que incluyan en sus oraciones a la futura voluntaria VIM, Jane Mbale, de Malawi, quien también fue aceptada como voluntaria internacional en Bangaldesh. Jane ha tenido que sortear muchísimas dificultades para lograr lo que quizás para otras personas es muchísimo más simple. En Malawi, Jane no cuenta con un servicio de acceso a Internet como en otros casos, con lo cual, lo que por ejemplo a María Pilar de España le llevó sólo 2 semanas para comunicarse con Bangaldesh, a Jane le llevó ¡casi todo el año pasado! Otro ejemplo de su perseverancia fue que para conseguir la visa para permanecer e Bangaldesh por un año, ha tenido que viajar a un país vecino, Zambia, donde se encuentra la embajada de Bangaldesh más próxima a su domicilio. Queremos en esta humilde comunicación expresar todo nuestro orgullo y apoyo a Jane, por haber logrado sortear tantos obstáculos, y a pesar de ellos, seguir adelante con sus preparativos para la misión. Finalmente, en este boletín hemos incluido un artículo muy interesante sobre el rol del voluntario en la comunidad en la que se inserta. Les recomendamos su lectura, su reflexión personal, y les invitamos a que, si pueden, lo compartan en comunidad, mismo si no somos en este momento ni voluntarios ni candidatos a voluntarios, ya que es muy interesante esclarecer el papel del misionero que se inserta en una realidad ajena, la cual muchas veces intenta cambiar desde sus parámetros, sin haber conocido aún en profundidad la realidad del lugar de misión. Esperamos que disfruten leer y reflexionar lo publicado en este número del boletín VIM como nosotros hemos disfrutado en armarlo. Les agradeceremos que nos envíen cualquier comentario o sugerencia para tenerla en cuenta y les recordamos nuestro encarecido pedido de ayudarnos a hacer circular la información presentada en este número, ya que no contamos desde el VIM, como es lógico, con todas las direcciones de e-mail de todas las personas del mundo interesadas en el Voluntariado Internacional Marianista. Que María nos siga acompañando y dando valor para nuestra misión por otro mundo posible.

José Luis Pérez CLM

Coordinador del VIM

 

Su monte santo, altura hermosa,

alegría de toda la tierra
Ha dicho el maestro: “pidan y se les mis hermanos, amarlos como lo amo a Él,encuentro entre el padre y el hijo dará, busquen y encontrarán, llamen y se querer servirlos como a Él, guardarlos enpródigo, en ese abrazo cargado de les abrirá”… ciertamente mis primeras mi corazón como lo hago con Él. Aquí emotividad, de compasión, de sensaciones en esta misión han sido reside la segunda frase de Jesús, he corresponsabilidad. Es el Padre quien determinadas por estas palabras del buscado el rostro de Cristo en los sale a nuestro paso) para dedicarnos su Salvador. rostros de mis hermanos de las sierras, ¡y día de trabajo (¡con lo que ello significa En primer lugar, no dejo de pensar en lo he encontrado! Incluso en sus manos para su sustento diario!) y la millonaria que he estado diez años pidiendo una consumidas por el trabajo, en sus abundancia de sus corazones humildes, oportunidad de misión ad-gente, y palabras llenas de vida y esperanza, en que suple cualquier carencia material, y finalmente, a los tiempos de Dios, ésta sus sueños simples y solidarios… descubre el velo del cielo que ha bajado llegó. Cada vez que llegamos a los caseríos, no hasta nosotros. Compartir mi fe con las personas es un nos hace falta llamar para que se nos La belleza particular de los paisajes de manifiesto que llevo como estandarte, y abra, pues a nuestro camino concurren cada caserío serrano es un complemento que me permite encontrar al Señor en nuestros hermanos (aquí pienso en el de otra aún más celestial y enigmática, la pureza de su gente. Dios actúa en los corazones de las personas para que en éstos resplandezca el tesoro de la vida por sobre cualquier sombra, cualquier pena, cualquier desesperanza… Aquí es donde el cielo y la tierra se abrazan en comunión, se alcanzan y confunden. Por eso, alégrese la tierra entera, porque en las alturas hermosas de estas sierras se encuentra la morada de nuestro Rey… aquí, su Monte Santo.

 

Gabriel Vasco / Voluntario VIM argentino en Otuzco, Perú

 

 

 

Trabajo voluntario en Otuzco
En el Centro de Formación, María Madre del Buen Consejo, trabajan y conviven como comunidad marianista un matrimonio (Gustavo y Gabriela) con sus dos hijitos (Sebastián y Chiara) y dos voluntarios que se han incorporado en el presente año (Susana, de Lima y Gabriel, de Argentina). Todo el trabajo de la Casa de Formación es dirigido por el Padre Javier Nugent SM. Desde fines del mes de febrero está en marcha el trabajo voluntario en Otuzco, luego del receso establecido al finalizar las misiones de enero en los 22 caseríos que participan de la Misión Católica Marianista. Para este año, se planifica desde el Centro de Formación diversas tareas, a saber:

- Formación de comunidades juveniles en Otuzco y en los caseríos.

- Mantenimiento y desarrollo de la página Web del Centro de Formación
(www.madredelbuenconsejo.org)

 

 

-Elaboración y participación en el programa de radio del Centro.

- Trabajo de organización, instrucción y apoyo a los agentes pastorales de cada caserío, a partir de visitas a las comunidades y jornadas de formación.

-Organización de comunidades de base en los caseríos.

-Planificación de material y puesta en marcha de catequesis de niños en cada caserío,articulando con los agentes pastorales y los profesores de las escuelas de cada comunidad.

Durante los días transcurridos los dos voluntarios han visitado la mitad de las comunidades que involucra el trabajo del Centro. Allí se recogió inquietudes, se realizaron celebraciones con la comunidad y reuniones con los agentes pastorales, se visitaron casas y a enfermos, se comenzó a planificar el trabajo de los misioneros que llegan en Semana Santa y los proyectos planeados para el presente año. Puntualmente, las visitas se programan de a dos caseríos y se realizan a lo largo de tres días. Los voluntarios se movilizan en carro hasta la comunidad más lejana. Allí pasan el día y realizan sus actividades planificadas. Al día siguiente bajan caminando hacia otro caserío para reiniciar su trabajo. Al tercer día retornan a Otuzco, a la Casa de Formación, para volcar en informes todo lo recogido en las visitas. Por lo general, ésta es época de lluvias en las sierras, por lo tanto los precarios caminos se encuentran en muy mal estado. De esta manera, el recorrido por los caseríos se realiza mayormente a pie, en caminatas por las montañas que oscilan entre 1 y 3 horas. Otro de los trabajos que ya se han puesto en marcha es el referente al programa de radio. Se elaboran temas semanales de reflexión, se coordinan las informaciones que van surgiendo y se edita los audios recogidos en las sierras. El programa lleva por nombre “Buenas Nuevas” y se pone al aire durante 45 minutos diarios, de lunes a viernes por AM Chami Radio (www.chamiradio.org,pe). Como fundamentos de nuestra labor voluntaria se postulan: la visita y el trabajo en los caseríos; y, principalmente, el fortalecimiento de los vínculos en la vida comunitaria, motor fundamental de todo el trabajo del Centro.

Gabriel Vasco / Voluntario VIM argentino en Otuzco, Perú Trabajar en este colegio me ha abierto cosas que no sé si podré

 

 

 

Razones, motivaciones y expectativas

 

Ante nada, quisiera aclarar que todavía no sé de qué se tratará mi VIM 2006-2007, ¡y esta es precisamente una de mis razones para hacerlo! Creo que esta experiencia se trata un poco de abandonarse y confiar en la Fe. De todas maneras, me siento muy tranquila, porque confío plenamente en la hospitalidad de toda comunidad Marianista, sea cual fuere que la que me reciba, y esto es algo muy importante. Por otro lado, también está en juego el carácter aventurero de ir a un continente extranjero, África: lejos de todo mi entorno cultural, familiar, y de mis amigos. Sin embargo, lo que más deseo para esta experiencia de voluntariado es poder devolver un poco de lo mucho que he recibido en mi educación familiar, y en mi formación intelectual y profesional durante estos 24 años de vida. Mis padres son profesores de ciencias físicas y químicas, y yo, a su vez, elegí la enseñanza como profesión, pero en el aspecto de lo literario: las Letras Clásicas. Gracias a una amiga de mi Colegio, he conocido a las Hermanas Marianistas de Sucy (Béthanie, Francia), y los Hermanos de la Casa Chaminade (en la calle Rue de la Santé, París). Así fue que sentí hablar del VIM, y más precisamente de Togo. Era la oportunidad soñada por mí de profundizar mis conocimientos sobre la espiritualidad marianista, que me toca de cerca, de compartir la vida con una comunidad religiosa, que me atrae, de avanzar en la aventura de la fe, de tomarme un año de mi vida de estudios para servir y para estar disponible para los demás. No tengo mucha idea de lo que me espera, seguramente muchas cosas para mí (tanto emociones como respuestas). Por eso es que quisiera justamente “descentrarme” en Dios y en el prójimo, y aprender a amar cada día más. También he comprendido que Dios nos muestra siempre su camino allí donde menos lo esperamos. Sin embargo, soy consciente que en un año, se van a presentar algunas dificultades, pero éstas son necesarias para crecer en la verdad. Por todas estas razones estoy entusiasmada con la idea de tener la oportunidad de cumplir con un Voluntariado Marianista, y los testimonios de los predecesores no han hecho más que aumentar esta llama!

Nathalie Requin / Futura voluntaria VIM francesa en África

 El voluntario como psicólogo de comunidad

 

¿Cuál es el rol del operador para el desarrollo? Un poco espía, un poco cómplice. Pero, sobre todo, un hábil terapeuta, que sabe hacer surgir las necesidades reales de una comunidad.

Terapeuta entre las culturas

Un dilema fundamental del operador para el desarrollo de la cooperación internacional (sea aquel que estudia y diseña proyectos para el Sur del mundo, sea el voluntario, extranjero

a.                  o local, que se encuentra inmerso en un proyecto de desarrollo) es la definición, casi cotidiana, de su rol respecto a los susodichos “beneficiarios”, es decir, las colectividades en las cuales trabaja y que deberían, de esta relación, obtener un beneficio. Puede suceder que nuestro hombre o mujer se sienta un poco espía de una realidad cultural diferente, o bien que deba transformarse en manipulador de la misma, o incluso portador de estímulos,

b.                  o que sea un simple oyente, negociador. Pero, ¿cuál es su verdadero rol? El operador para el desarrollo juega un poco de todos estos roles. Intentando un paralelismo con el psicoanálisis, lo podemos considerar un terapeuta, un psicólogo de comunidad, entendiéndolo como un sujeto social. La relación entre operador y grupo no debe ser asistencia o satisfacción de las necesidades, sino que debe haber un análisis, una consulta, un contrato que apunte a la autonomía (o a la curación del paciente). Y no es verdad, por tanto, que un proyecto deba hacer realidad lo que los beneficiarios desean. Al menos, no es así de simple.


 

 

Dejarse cambiar

Haciendo una comparación paradójica, las dictaduras y las revoluciones tienen un punto en común: intentan cambiar las ideas, los valores, y los puntos de vista de la gente, influenciándola y manipulándola. Si lo pensamos bien, es justamente esto lo que, al menos en parte, realizan los proyectos ayuda al desarrollo. “El problema, entonces, no es cómo se puede evitar influenciar y manipular, sino cómo estas intervenciones se utilizan de acuerdo con los intereses del paciente”, escribía el psicólogo Paul Watzalawick en su libro Change.

A menudo se da por descontado que el rol del operador es el de “dar”, y el de la comunidad “recibir”. Este es un comportamiento antievolutivo que crea dependencia y que va contra el principio de cooperación al desarrollo. Tal como en el psicoanálisis, donde el paciente “aprovechador” utiliza al terapeuta para satisfacer sus propios deseos, y la palabra “necesidad” para sacar ventaja. Inevitablemente, el terapeuta propone en parte modelos propios al paciente, y por otro lado recibe estímulos que provocan un cambio en sí mismo y, por lo tanto, de sus propios modelos. Lo mismo vale para la cooperación al desarrollo. He podido comprobar un ejemplo de fuerte influencia del beneficiario sobre el operador en un proyecto para el derecho al voto en Guatemala, promovido por una ONG italiana. El proyecto preveía una serie de acciones con el fin de aumentar la afluencia al voto de la población indígena, en una zona determinada del país. Se les proponía nuestro modelo democrático, el occidental. Un concepto de democracia extraño para ellos, porque la organización Maya prevé sistemas de elecciones de representantes basados en el consenso comunitario. El haber comprendido esta realidad nos ha permitido, no solo reformular enteramente el proyecto proponiendo un equilibro entre el poder formal y el poder tradicional, sino además cuestionar la validez de la aplicación de este sistema en nuestra realidad del Norte.


 

 

El elemento nuevo

La relación entre terapeuta y paciente debe ser, por lo tanto, de tipo dialéctico. Pero si los beneficiarios fuesen capaces de expresar por sí mismos y libremente sus problemas, las causas y las hipótesis de solución, nos encontraríamos delante de pacientes que no tienen necesidad de curarse. Además, debe tenerse en cuenta que es imposible producir un cambio en un sistema sin la introducción de un elemento nuevo dentro del sistema.

 

En psicoterapia, el análisis de la pregunta se define como la fase en la cual se esclarece con el paciente la parte inconsciente de su pedido de ayuda. La motivación profunda, de la cual no es consciente, a veces es muy distinta de la que se explicita. Puede llegar a ser incluso opuesta. El paciente declara por ejemplo querer cambiar una situación, mientras que su aspiración más íntima es en realidad que todo siga siendo exactamente tal cual es. El caso típico cuando se inicia el acercamiento con un beneficiario es que el mismo presente la “lista de las compras” de sus deseos. Hablando, por ejemplo, con un habitante de una casa de cartón, bajo el puente de una autopista en Río de Janeiro, la primera cosa que me pidió fue una antena parabólica. Esta era su “prioridad”. Está claro que no tenía una lectura crítica de su desastrosa situación social, de tener hijos que aspiraban pegamento e hijas que se prostituían. Esto porque no imaginaba en forma autónoma una situación distinta. Hacía falta la ayuda de un elemento nuevo y externo, que lo dirigiera, con un trabajo de negociación, a ver sus verdaderos problemas, y de entre ellos, hacia sus verdaderas prioridades. Un camino de larga curación, que a veces lleva muchos años. En la cooperación al desarrollo, por lo tanto, no se trata simplemente de responder a los pedidos de los beneficiarios, y mucho menos de inventar las soluciones por ellos. Es necesario iniciar este camino de curación a partir de aquello que en psicoterapia se llama el “contrato terapéutico”, es decir un acuerdo preliminar entre paciente y terapeuta. En este acuerdo, el primero explicita su confianza al segundo, y este se compromete a utilizar todos los medios a su disposición para ayudarlo. Es así como debe darse un proyecto de desarrollo entre beneficiario y operador.


 

 

Depresión para sanarse

En Burundi, por ejemplo, gracias a una serie de intervenciones en el campo agrícola, realizados durante 15 años, se llegó a construir una federación de asociaciones de campesinos, capaces de administrar, negociar y revender sus propios productos. El impacto sobre las condiciones de vida de esta comunidad fue notable. Sin embargo, al comienzo de este camino, nadie tenía idea de cuál sería la solución. Los Borundeses de estas colinas se dieron cuenta de la centralidad de su rol para el desarrollo de la colectividad, pero esto fue posible solo después de largos años de “terapia” y de contrataciones con la ONG. Por ejemplo, la señora Petronille, hoy presidenta de la federación de campesinos, nunca hubiese imaginado tener vocación de líder. Una serie de proyectos concatenados fueron seguidamente llevados adelante sobre la base de la relación ONG-comunidad. Ningún modelo preconfeccionado les hubiera dado una solución duradera, y ninguno, ni beneficiarios ni ONG, hubieran podido sugerirlas al inicio del proyecto. Pero mientras más oprimido se encuentra un pueblo, más difícil será hacerle expresar sus propias necesidades, y hacerlo participar de su propio desarrollo. Recuerdo mi primer encuentro para formular un proyecto con mujeres indígenas mexicanas. Tuve que hablar con las jóvenes dándoles la espalda, porque no aceptaban la idea de hablar a un hombre mirándolo a la cara... Imaginémonos haciéndoles una propuesta. Hizo falta una tarde entera para definir con ellas que la ayuda consistiría en... una máquina de coser! Un individuo sólo, cuando analiza su realidad, y en particular sus propios problemas, no se siente llamado a discutir o cuestionar, o a reconocer lo que depende de él y que, por lo tanto, puede cambiar con su empeño. Mucho más difícil incluso es inducir a hacer este análisis en un grupo. Utilizando una vez más el leguaje de la psicoterapia, decimos que el paciente debe ser llevado a la “depresión” en forma responsable. Tomar conciencia de la propia realidad y rechazarla son los primeros pasos que hay que dar para iniciar un camino de cambio. Volviendo al ejemplo del faveladobrasileño, inevitablemente analizar su situación en modo crítico lo llevaba a deprimirse, y era natural que sintiese miedo de esto. Para vencer este miedo, se tenía que sentir acompañado del terapeuta, sino, hubiera seguido haciendo una lista de necesidades, como la parabólica, que representaba la vía de escape de su realidad. Es este, por tanto, el trabajo del buen terapeuta/ operador para el desarrollo: hacer que el beneficiario/ paciente sondee en sí mismo, e intentar ponerlo en la condición de resolver el problema por sí sólo. Es solo en este momento que el operador puede marcharse, habiendo dejado los conocimientos y la conciencia de lo que el individuo, o la comunidad, debe hacer.

Javier Schunk / “Il progetto prima del progetto: tattiche e strategie applicate all’aiuto allo sviluppo” Ed. Harmattan, 2001